LA MUJER DE JOB [Job 2:9-10]

LA MUJER DE JOB
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¿Te has detenido alguna vez a pensar en la “Mujer de Job”? ¿Qué le dice la mujer a Job?

Entonces su mujer le dijo: ¿Aún conservas tu integridad? Maldice a Dios y muérete. Pero él le dijo: Como habla cualquier mujer necia, has hablado. ¿Aceptaremos el bien de Dios y no aceptaremos el mal? En todo esto Job no pecó con sus labios.

Agustín se refiere a la mujer de Job como diaboli adjutrix (la “abogada del diablo”). Calvino se refiere a ella como organum satani (una “herramienta de Satanás”). Tomás de Aquino teorizaba que Satanás la había librado de su primer ataque contra Job para poder utilizarla contra él. Ella es una segunda Eva, que tienta a su marido a pecar; aunque, al contrario que Adán, Job no le hizo caso. El análisis que de ella hace Job es contundente:

“Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado” (Job 2:10).

Puede que Job se esté refiriendo a ella como una mujer de clase muy baja, cuyas lenguas eran notoriamente mundanas. Ella no habría hablado de ese modo normalmente. Su respuesta “hace más evidente la sabiduría de la santa paciencia de Job”. Ella se identifica con los impíos con su respuesta:

“Dice el necio en su corazón: No hay Dios” (Salmo 14:1).

Como madre, la mujer de Job tal vez sintiera la aplastante pérdida de sus hijos de forma más especial y profunda que Job. La experiencia de perder repentinamente a los hijos puede traer consigo cargas especiales, pues todos esperamos morir antes que nuestros hijos. Existe un sentimiento de culpabilidad asociado con la pérdida de los hijos.

Los padres que han sufrido tal pérdida a menudo expresan su deseo de poder, de algún modo, cambiarse por sus hijos muertos. Aquellos que han pasado muchas horas en una unidad de cuidados intensivos, o quienes han cuidado de sus hijos enfermos hasta su muerte, pueden identificarse con la mujer de Job.

La mujer de Job no tiene “paciencia”.

 Está enfadada y amargada, igual con su marido que con Dios. La piedad de su marido solo había traído un agudísimo sentimiento de pérdida: de sus hijos, de su posición social y de su sustento. Ya sea por odio hacia Dios, o por un deseo de que el dolor de Job termine rápidamente, ella incita a su marido y le dice:

“Maldice a Dios, y muérete” (Job 2:9).

LA MUJER DE JOB

Gaspare Traversi – August Bernhard Rave (Hrsg.): Gaspare Traversi. Heiterkeit im Schatten. Ausstellungskatalog, Staatsgalerie Stuttgart 2003. Hatje Cantz Verlag. ISBN 3-7757-1354-9. Job y su mujer. Un cuadro de Gaspare Traversi,Job burlado por su esposa,Job mocked by his wife

En este punto, la mujer de Job entra en acción, aunque quizás ya estaba presente durante todo este tiempo, en silencio y desconcertada. Ahora aparece en primer plano o, para utilizar otra metáfora, el ángulo de la cámara se amplía para incluir no sólo a Job, sino también a su círculo social más íntimo. La situación desesperada de Job lleva a su mujer a exclamar:

“¿Aún conservas tu integridad? Maldice a Dios y muérete” (Job 2:9).

¿Cómo debemos interpretar estas palabras? ¿Es otro intento en el estilo de Satanás de poner a prueba a Job para que abandone a Dios? ¿O se trata únicamente de la propia miseria de la mujer? Pues es realmente duro vivir al lado de alguien que está sufriendo y sentirte totalmente impotente.

A menudo, nuestra frustración se convierte en irritación con aquel que está sufriendo: culpamos al que sufre por causarnos tanto malestar. La mujer de Job incluso sugiere que está prácticamente muerto y, por tanto, ¿por qué no acabar con el sufrimiento restante maldiciendo a Dios y provocarlo para que lo remate? ¿O se trata de una compasión genuina, que está deseando que Job deje de sufrir? ¿O está la mujer de Job realmente enfadada con Dios por permitir o, incluso, causar tal dolor? Después de todo, para muchos de nosotros, ésta es una reacción instintiva.

 El enfado con Dios

Estar enfadado con Dios es una respuesta muy común tras una desgracia.

Después de la tragedia que sucedió en Aberfan, Gales, cuando una enorme pila de carbón se deslizó por la pendiente de una montaña hasta llegar a la escuela de un pueblo, matando a muchos niños en sus clases, a menudo se oyó decir a personas que estaban “muy enfadadas con Dios”. Cuando, por ejemplo, un amigo sufre debido a la pérdida de su bebé por muerte súbita, reaccionamos de la misma forma. Los amigos cristianos, al no saber qué hacer con sus sentimientos, se enfadan con Dios.

¿Era este tipo de enfado el que sentía la mujer de Job?

El elemento positivo que podemos señalar en la reacción de la mujer de Job es que, como la de Job, apunta a Dios; al menos, está expresando este profundo sentimiento humano delante de Dios.

El profeta Habacuc hace lo mismo en su oración de ira contra Dios por permitir el auge de los opresores caldeos. En ella, Habacuc protesta contra Dios:

¿Hasta cuándo, oh SEÑOR, pediré ayuda, y no escucharás? 

¿Por qué me haces ver la iniquidad, y me haces mirar la opresión?

Al menos, la mujer de Job entiende la situación en relación con lo que Dios está haciendo, que es más de lo que puede decirse de algunos de los amigos de Job.

El enfado puede ser un punto de partida mucho más saludable, siempre que sea expresado como reconocimiento a Dios, que su negación, que tantas veces hace sufrir a los cristianos. En la mujer de Job, vemos una realidad más sana, a pesar de estar equivocada, que en la versión cristiana de la “paz a toda costa” que simplemente se niega a aceptar que la gente buena pueda enfadarse, algo que, de hecho, hace.

Sin embargo, una vez dicho esto, esta reacción no ayudó mucho a Job y, seguir que le debió suponer una carga adicional darse cuenta en este momento crucial, que él y su mujer iban cada uno por su lado. Job la llama “necia” (Job 2:10), ya que, para él, lo está tentando en su aflicción, pues, como él ya sabía, maldecir a Dios es pecado (Job 1:5). Sea lo que sea lo que más adelante nubla la visión de Job, en este momento ve claramente y, al menos, por ahora, no pecó.

Preguntas relacionadas y para el estudio

  • ¿Qué fue lo último que perdió Job?
  • ¿Qué dijo el Señor a los amigos después de que estos lo acusaron?
  • ¿Cuál fue la respuesta de Dios ante la queja de Job?
  • ¿Qué pasó con la esposa de Job según la Biblia?

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