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el judaismo y el islam

EL JUDAÍSMO Y EL ISLAM

Tabla de Contenidos

EL JUDAÍSMO

El nombre se deriva de la tribu de Judá, una de las doce tribus de Israel en la antigüedad. Así que, literalmente, es la religión de aquellos que vienen de la tribu de Judá, a quienes se les llama judíos. No obstante, es preciso hacer una advertencia. Ser judío hace referencia tanto a una identidad étnica como a una fe religiosa y, hoy en día, hay muchos judíos que no practican la fe judía, a pesar de que les parece bien que se les conozca como judíos en términos étnicos y culturales.

NÚMEROS Y DISTRIBUCIÓN.

La ambivalencia relativa al nombre continúa a la hora de contar los adeptos. Se estima que, actualmente, hay unos 14 millones de judíos en el mundo, pero muchos de ellos no practican ninguna religión. La población judía en Estados Unidos asciende a unos 4,5 millones.

SÍMBOLOS.

No hay duda al respecto: el símbolo del Judaísmo es la Estrella de David, que consiste en dos triángulos entrelazados. No es que este símbolo tenga que ver realmente con el Judaísmo. Sería más apropiado usar la menorah (el candelabro de siete brazos) o las dos tablas de la Ley, ya que esas sí son partes muy importantes de la religión, pero la Estrella de David se lleva la palma.

HISTORIA.

El Judaísmo tiene una serie de puntos en el tiempo que podrían considerarse como su inicio. Alrededor del año 2200 a. de C., Dios escogió a Abraham para convertirse en el padre de la nación del pacto. En el siglo XV a. de C., Moisés recibió de Dios los Diez Mandamientos y las leyes del Judaísmo. Salomón construyó el primer templo alrededor del año 950 a. de C., y el segundo templo fue construido alrededor del 540 a. de C. Todos estos son momentos importantes en la historia del Judaísmo. Pero, de manera significativa, la religión del Judaísmo contemporáneo no comenzó hasta el año 70 d. C., cuando los romanos destruyeron el templo en Jerusalén y la religión tuvo que buscar un modo de sobrevivir dejando de lado los sacrificios y otros rituales que habían sido parte del servicio del templo.
Mientras el Judaísmo desarrollaba sus enseñanzas en el interior, cara al exterior tenía que luchar para seguir existiendo. Era la religión de un pueblo disperso por todo el mundo, y esta religión era, además, en muchas ocasiones, su única posesión, pues se veían obligados a trasladarse una y otra vez. A lo largo de milenios, hubieron unos pocos centros geográficos donde el Judaísmo logró prosperar. Durante los primeros siglos, después de la diáspora desde Palestina, los judíos lograron florecer en Persia (Irán actual), y desde allí se desarrolló con fuerza la cultura judía en España. Expulsados de España por Fernando e Isabel en 1492, el centro de asentamiento judío pasó a ser el Norte y el Este de Europa. Mientras buscaban seguridad, bien asimilándose a sus países anfitriones o bien manteniendo una cultura autosuficiente, sabían, no obstante, que la persecución nunca andaba lejos.
En el siglo XIX, bajo el liderazgo del periodista austriaco Theodor Herzl, el movimiento sionista enseñó que los judíos nunca estarían seguros a menos que pudieran ocupar un país suyo propio. Como resultado, muchos judíos empezaron a emigrar a Palestina, donde se prepararon para establecer un Estado. Cuando el Holocausto Nazi captó la atención del mundo, esta realidad se convirtió en el propósito de las Naciones Unidas, permitir la fundación de un Estado independiente de Israel. Sigue siendo una incógnita si la visión sionista de seguridad para todos los judíos, basándose en un Estado independiente, se está cumpliendo ahora o no.

ESCRITOS SAGRADOS.

Para los judíos, el escrito religioso más importante es el que constituyen los cinco primeros libros de la Biblia, que los judíos ortodoxos creen que Dios reveló a Moisés en el Monte Sinaí. La Torah* es sólo una parte de las Escrituras sagradas. El nombre judío para esta colección es la Tanakh, una forma embellecida de presentar las tres letras T, N, K, que equivalen a las tres secciones de la Biblia Judía: la T de Torah (la Ley); N de Neviim (los profetas); y K de Ketuvim (los escritos). Estas Escrituras ya se consideraban escritos sagrados en el tiempo cuando el templo de Jerusalén aún estaba en pie (también los cristianos las han seguido considerando sagradas pero, en su caso bajo otro nombre, el de Antiguo Testamento).
Después de la destrucción del templo y la dispersión de la nación, los rabinos empezaron a poner por escrito interpretaciones de la Ley que hasta entonces sólo habían sido orales. Los maestros (rabinos) habían trabajado interpretando la Ley de Moisés para personas muy alejadas en el tiempo de su contexto original, pero era ahora cuando empezaban a recogerse de forma escrita. Primero fue la Mishnah, una colección considerable, terminada en el siglo III d. C. Pero, después, la Mishnah se incorporó a una compilación mucho más voluminosa llamada el Talmud, que se convirtió en el conjunto estandarizado de interpretaciones para la vida judía. El Talmud se terminó alrededor del año 500 d. C. y, de ahí en adelante, pasó a ser la autoridad para los judíos ortodoxos, y también tema de estudio e interpretación para maestros y eruditos.
Debemos mencionar otro grupo de escritos. Al Judaísmo de los rabinos le ha acompañado tradicionalmente una forma mística de Judaísmo, que se centra en la posibilidad de una relación personal íntima con Dios. Esta dimensión del Judaísmo, llamada Kabbalah*, también ha producido muchos escritos, entre los que destaca el libro más famoso, el Zohar, escrito en el siglo XIII d. C. por un judío español llamado Moisés de León.

PRINCIPALES CREENCIAS.

El Judaísmo es una religión en la que el énfasis recae más sobre las prácticas que sobre las creencias, si bien es verdad que esas prácticas están profundamente arraigadas en un conjunto de creencias. Aunque no se han formulado las creencias del Judaísmo de manera oficial –como un credo–, la lista a continuación presenta lo que los judíos aceptan normalmente como verdad:
1. Sólo hay un Dios.
2. Este Dios ha escogido un pueblo –los judíos– para que sean sus representantes especiales en la tierra.
3. La elección de este pueblo por parte de Dios es una expresión de su amor hacia, pero es ante todo un llamamiento especial para que su pueblo sea obediente a su Ley. Se supone que los judíos son el testimonio que Dios da al mundo de que es posible vivir una vida pura y justa.
4. Los judíos que vivan de acuerdo con su llamado recibirán una recompensa eterna, pero también lo harán los gentiles (no-judíos) que viven de acuerdo con unas normas menos exigentes que las que Dios espera de los judíos. Así –y este es un punto crucial a la hora de entender el Judaísmo– aun cuando irán al cielo tanto judíos como gentiles que sean justos, la preocupación principal de la religión no es encontrar un camino hacia el cielo, sino, simplemente, vivir en conformidad con las expectativas divinas.
5. Al final de los tiempos, Dios enviará a una persona especial, el Mesías, que gobernará en un tiempo de paz y prosperidad en el mundo.

SUBGRUPOS.

A pesar de que existe cierto número de divisiones menores entre los judíos, muchas de las cuales tiene su origen en la localización geográfica donde los judíos han vivido durante los últimos dos mil años, los subgrupos principales dentro del Judaísmo son pocos y relativamente flexibles.
Judaísmo Ortodoxo. Supone una adherencia estricta a la Ley en todos los aspectos. Sin necesidad de más calificativos, ser un judío significa, en teoría, ser un judío ortodoxo, es decir, alguien que cumple todos los preceptos que señala la Ley y que se amplían en el Talmud.
Judaísmo Hasídico*. Lo practican los judíos ortodoxos cuya herencia se remonta a un reformador místico llamado Israel Baal Shem Tov, en el siglo XVIII, en Polonia. Él enseñaba que los judíos podían encontrar a Dios de forma personal, disfrutando de la experiencia de su presencia, más que siguiendo las formas tradicionales de legalismo y la cultura ancestral. Paradójicamente, los seguidores de Baal Shem Tov convirtieron sus nuevas formas en obligatorias. Por ejemplo, mientras él enseñaba que los judíos eran libres para llevar los largos abrigos negros que estaban de moda por aquel tiempo en Polonia, sus seguidores siguieron considerando obligatorios los abrigos largos negros, incluso mucho tiempo después de que pasaran de moda. Hoy en día existen muchos grupos pequeños de judíos Hasídicos, que se identifican normalmente por el nombre de los pueblos del Este de Europa donde prosperaron una vez. Después de los ataques en el Este de Europa y el Holocausto Nazi, la mayoría de las comunidades Hasídicas que sobrevivieron fueron las que se reubicaron en Norteamérica e Israel.
Judaísmo Reformado. Nació fruto de una nueva actitud que surgió en Alemania, en el siglo XVIII, y encontró plena expresión en Alemania y en Estados Unidos en el siglo XIX. Esta nueva rama del Judaísmo se centraba en la idea de que los judíos debían sentirse en casa en cualquier país donde viviesen y que la cultura de su país anfitrión debía ser también su cultura predominante. El Judaísmo Reformado decía que el Talmud no es obligatorio para los judíos y que los judíos deberían trabajar para mejorar el mundo actual, y no esperar por un futuro reino mesiánico. Adoptó formas de adorar de los protestantes europeos en las que los hombres y las mujeres se sentaban juntos y seguían una liturgia similar a la del culto cristiano. El Judaísmo Reformado es muy popular en el día de hoy en Estados Unidos y en Europa. También existe una presencia importante de Judaísmo Reformado en Israel pero, aunque el Estado de Israel reconoce a los judíos reformados como judíos propiamente dichos, no acepta como válidas las ceremonias llevadas a cabo por rabinos reformados, como por ejemplo las bodas.
Judaísmo Conservador. Surgió en Estados Unidos en los años 20, como un intento para mediar entre la tendencia Ortodoxa y la Reformada. El Judaísmo Conservador reconoce la obligatoriedad de la Ley, pero permite que se adapte a la luz de los cambios modernos. De los judíos practicantes que existen hoy en Estados Unidos, la mayoría son Conservadores, en parte porque ésta es la postura más práctica y fácil de mantener, sobre todo en muchas ciudades donde no es posible tener más de una sinagoga.

PRÁCTICAS CÚLTICAS.

La adoración de los judíos ortodoxos se centra en Dios y en el hecho de que ha dado su Ley a su pueblo. La oración es un aspecto muy importante de esta adoración. Los hombres judíos oran tres veces al día: por la mañana, al mediodía y por la noche. Si un grupo de diez o más se reúne en una sinagoga, pueden utilizar una liturgia más compleja y extensa. La oración del ortodoxo exige llevar puestas filacterias y un chal de oración. Las filacterias (tefillin) son dos pequeñas cajitas cúbicas de unos dos centímetros y medio cada una, que van atadas en la frente y en el antebrazo izquierdo, y que contienen pequeños pergaminos con versículos de las Escrituras. El chal (tallith) es rectangular y mide unos 60 cm de largo por 30 de ancho, con rayas azules y flecos en los extremos, que se lleva sobre los hombros y, en ciertos momentos de la oración, sobre la cabeza. Las oraciones son recitaciones formales que se dicen en hebreo.
La adoración congregacional judía tiene lugar en el Sabbath, que empieza el viernes a la puesta del sol y acaba a la misma hora del sábado. El servicio principal suele celebrarse el sábado por la mañana, pero algunos grupos hacen énfasis en una reunión vespertina el viernes también. El servicio comienza encendiendo la menorah, el candelabro de siete brazos. Además de cierto número de oraciones de alabanza y petición, se hará una lectura de la Torah. Muchas sinagogas llevan a cabo una procesión en la que se lleva la Torah alrededor de la congregación, y cada persona la recibe dándole la bienvenida, como si de una carta de su amado Padre celestial se tratara. La dirección de la música en el servicio recae sobre el cantor, una persona cuyo entrenamiento es tan riguroso como el del rabino.

EDIFICIOS RELIGIOSOS.

Los edificios en los que los judíos adoran se llaman sinagogas, un término que se deriva de la palabra griega para «asamblea». Hay que subrayar que la sinagoga no es la misma cosa que el templo del que leemos en la Biblia. El templo era un lugar para sacrificios, mientras que la sinagoga es un lugar de oración y enseñanza. Con todo, las congregaciones reformadas se refieren a sus sinagogas como «templos», en parte para dejar zanjada la idea de que un día se va a volver al templo bíblico.
Hay ciertos elementos que siempre encontrarás en una sinagoga. En la parte de delante de la sala hay una plataforma, que se llama la bema, desde la que el cantor o el rabino dirigen la reunión. Hay una menorah (lámpara de siete brazos) a un lado y una «luz eterna» sobre la bema. En el centro hay un armario, llamado arca, que contiene uno o más rollos de la Torah.

COSTUMBRES DOMÉSTICAS.

El hogar juega un papel central en la vida judía. No es por casualidad, por tanto, que muchos de los días especiales judíos tengan una orientación claramente familiar. Aunque el Sabbath incluye un oficio para adorar en la sinagoga, dado que está terminantemente prohibido cualquier tipo de trabajo, la familia pasará mucho tiempo junta ese día. Cabe destacar que el Sabbath comienza cuando la mujer de la casa enciende las velas del Sabbath (última vez que se enciende fuego durante las siguientes veinticuatro horas), y dice una oración en nombre de la familia.
Un evento muy importante en el que toma parte toda la familia es el de la llegada a la mayoría de edad de un chico (bar mitzvah) y, en círculos reformados, también de una chica (bat mitzvah). En el otro extremo de la vida,la muerte de una persona reúne a todos los familiares, y éstos tienen la obligación específica de prestar asistencia a la familia afligida. Los que ya han partido serán recordados regularmente con una oración especial (el Kaddish del luto, o el lamento), que se repite en el aniversario del fallecimiento (el Yahrezeit).
La Torah manda a los judíos que se acuerden de Dios al entrar y salir de su casa y, para ello, colocan un recordatorio decorativo en los dinteles de la puerta. Se trata de un pequeño cilindro (de 8 a 10 cm de largo) que contiene un pergamino, llamado la mezuzah, en el que se ha escrito el recordatorio de que Dios es uno. Cada vez que los judíos pasan al lado de la mezuzah, la saludan tocándola con los dedos y luego besándose los dedos.

VESTIMENTA.

Los varones judíos ortodoxos normalmente llevan una especie de gorro, el yarmulke. También llevan una pieza de ropa debajo de su camisa, que es suficientemente larga como para que sobresalgan los flecos de su extremo inferior, quedando visibles sobre la parte superior del pantalón. No se cortan el pelo por los lados, por lo que les cuelgan largos rizos que caen sobre las orejas.

DIETA.

A la dieta judía se la denomina kosher, y es una ampliación de las ordenanzas dietéticas bíblicas. Las leyes antiguas especifican que los judíos pueden comer prácticamente de todas las verduras. Cuando de carne se trata, los animales de cuatro patas deben tener pezuñas y ser rumiantes (como las vacas) y, en cuanto al mar, sólo se pueden comer los animales que tengan tanto aletas como escamas. De las aves, sólo se permiten unas pocas (como por ejemplo los pollos y los patos). Cuando se degüellan animales, se les tiene que extraer inmediatamente toda la sangre. La dieta judía prohíbe consumir juntos, en una misma comida, carne y productos lácteos e, incluso, los platos que se utilizan con productos de estas dos categorías deben lavarse y guardarse por separado. En los supermercados actuales muchos productos se identifican como kosher por medio de algunos distintivos como una U o una K dentro de un círculo. También podrás encontrar estas etiquetas en platos y servilletas de papel.

CALENDARIO.

El Judaísmo mantiene un calendario lunar, que se ajusta al año solar gracias a un complicado ciclo. De esta forma, las fiestas tienden a caer cada año más o menos en las mismas fechas que en el calendario gregoriano. En el Judaísmo, los años se calculan de acuerdo con lo que la tradición judía considera el tiempo de la creación. Así que, por ejemplo, el año 2000 d. C. fue el año judío 5761.
El año judío comienza durante el mes de septiembre u octubre con Rosh Hashanah, cuando se toca un cuerno de carnero (shofar) como recordatorio de la creación de Dios y la gente tira pan en zonas locales donde haya agua, para pedir las bendiciones de Dios. Diez días después es Yom Kippur, el día de la expiación, un día de ayuno y arrepentimiento. Justo después viene la semana obligatoria del Sukkoth, las fiestas de las barracas o tiendas, que conmemora el tiempo en el que Israel vagó por el desierto. Esta sucesión de días festivos concluye con Simchat Torah, un día especial para celebrar la Ley.
La siguiente fiesta principal tiene lugar en diciembre. Es la fiesta de Hanukkah, ocho días de celebración en los que se conmemora cómo Dios liberó a los judíos de la opresión en el siglo II a. de C., y cómo obró milagrosamente para que el aceite para mantener encendida la menorah tan sólo un día, durase ocho.
En marzo, los judíos celebran el Purim en memoria de la reina Esther, y cómo gracias a ella se salvaron de la persecución de los persas.
La última celebración de importancia es la Pascua, que conmemora cómo Dios rescató a los israelitas en Egipto por mano de Moisés. La Pascua también dura ocho días. Se caracteriza por la eliminación de cualquier resto de levadura que haya en la casa y por una prolongada comida ceremonial que suele reunir a toda la familia, en el sentido más amplio de la palabra.
El Judaísmo es la religión de un pueblo que ha hecho grandes contribuciones al mundo, pero que ha sufrido mucha persecución precisamente a manos de aquellos para quienes ha realizado esas grandes contribuciones.

EL ISLAM

EL ISLAM

El nombre Islam significa literalmente «sumisión» y, por lo tanto, un musulmán es «uno que se somete a Dios». Ésta es la forma en que ellos denominan a su religión, y siempre resulta apropiada. Deberías evitar, por tanto, utilizar expresiones occidentales arcaicas como «Mahometismo» u otras similares porque, para un musulmán, estos términos significan que está adorando a Mahoma como si fuera Dios –una noción que rechaza por completo–.

 NÚMEROS Y DISTRIBUCIÓN.

Hay aproximadamente 1,3 billones de musulmanes en el mundo en la actualidad. De esos, entre cinco y siete millones viven en los Estados Unidos. El Islam tiene representación por todo el mundo. A pesar de que solemos asociarlo con el Medio Oriente, las poblaciones de musulmanes más numerosas están en Asia. Indonesia, Malasia, Pakistán, Bangladesh y la India tienen poblaciones musulmanas considerables.

 SÍMBOLOS.

 El símbolo más comúnmente asociado con el Islam es la luna creciente,  muchas veces con una estrella dentro de ella. Aunque el Islam no exige oficialmente la utilización de este símbolo (ni tampoco lo prohíbe), los musulmanes lo usan mucho para identificar su fe. No sólo es frecuente que una mezquita esté adornada con una media luna, también aparece en la bandera de muchos estados musulmanes; estos países musulmanes suelen contar igualmente con una sociedad de la Media Luna Roja, comparable a la Cruz Roja en Occidente. El significado de esta Media Luna es oscuro, y puede no haber existido hasta el siglo XV d. C. La explicación más frecuente que uno oye es que representa la luna nueva, porque muchas prácticas del Islam están sujetas al calendario lunar.

 HISTORIA.

De acuerdo con la tradición islámica, el fundador del Islam, Mahoma, nació en la Meca (Arabia Saudita actual) en el año 570 d. C. La Meca ya era por aquel entonces un próspero centro de peregrinación, que tenía numerosos templos y estatuas dedicados a muchos dioses que la gente de Arabia adoraba en aquel tiempo. Mahoma, primero como guía de camello y después como mercader, entró en contacto con cierto número de cristianos y judíos que le llevaron a cuestionarse la religión de su propio pueblo. Cuando tenía cuarenta años, mientras meditaba en una cueva a las afueras de la Meca, recibió su primera revelación. De ahí en adelante, Dios le pasaba ocasionalmente mensajes, que él declaraba al pueblo y que fueron recogidos en un libro llamado el Qur’an (a veces también deletreado Koran, o Corán).

Mahoma predicó un mensaje sencillo y claro: que hay un solo Dios, y que todos los seres humanos tendrán que rendir cuentas ante Él en el juicio final. Los líderes de la Meca, cuyo sustento dependía de su religión idolátrica, se ofendieron con las enseñanzas de Mahoma y, a medida que el profeta ganaba más y más adeptos, las autoridades empezaron a perseguir a la recién formada comunidad musulmana. Con el paso del tiempo, los seguidores de Mahoma huyeron de la Meca y, el profeta también lo hizo posteriormente. Él y un grupo de sus seguidores más íntimos se dirigieron a la ciudad de Medina, donde se estableció como cabeza de la primera comunidad islámica. Después de que su grupo se hubiera fortalecido lo suficiente, pudo regresar a la Meca al frente de un ejército. Purgó su ciudad natal de toda idolatría y reclamó la ciudad para el islam. Y una vez que hubo regresado a Medina, Mahoma murió.

Resumen de la vida de Mahoma

•     Nace en la Meca, 570 d. C.

•     Huérfano, niño pobre.

•     Matrimonio.

•     Mercader próspero.

•     A los 40 años: primeras revelaciones, 610 d. C.

•     Predica en la Meca.

•     Huye a Medina, 622 d. C.

•     Establecimiento de la comunidad islámica.

•     Regreso a la Meca, 631 d. C.

•     Muerte, 632 d. C.

Después de la muerte de Mahoma, la joven comunidad islámica se dividió ante la cuestión de quién había de ser el sucesor de Mahoma. Y es entonces cuando se produjo la división principal entre Sunníes y Chiitas. Al tiempo que se producían estas crecientes divisiones internas, el Islam también se extendió hacia fuera a un ritmo rápido, de modo que, después de unos treinta años, ya había reclamado casi todo el Medio Oriente y el Norte de África, e incluso llegaría a establecerse en España.

Es imposible separar la historia del Islam de la historia política posterior, porque el Islam nunca se ha considerado simplemente como una creencia religiosa; siempre abarca una comunidad entera, incluidos sus gobernantes. Sólo tienes auténtico Islam cuando existe una sociedad islámica completa. De este modo, una serie de dinastías islámicas fueron proveyendo los gobernantes de sucesivos imperios islámicos, culminando con el gran Imperio Turco Otomano, que no fue derrocado hasta el final de la Primera Guerra Mundial. En el entretanto, el Islam también se había extendido hacia nuevos dominios más al este, en el subcontinente Indio y el sureste Asiático.

 ESCRITOS SAGRADOS.

De acuerdo con el Islam, sólo hay un libro que contiene la revelación auténtica y completa de Dios, y es el Qur’an. Este libro es la compilación de los mensajes que Mahoma transmitió al pueblo, y los musulmanes mantienen que su versión actual en árabe es idéntica a las palabras originales de Mahoma. El Islam también reconoce que la ley de Moisés, los Salmos de David y los Evangelios de Jesús son libros santos, pero como han sido corrompidos y su mensaje distorsionado, no se consideran fiables. Además, hay varias colecciones de otros mensajes de Mahoma y ejemplos tomados de su vida, que se denominan Hadith. A pesar de que el Hadith no es la palabra de Alah en el mismo sentido que el Qur’an, es la interpretación autorizada del Qur’an y por ello ocupa un lugar importante entre los escritos islámicos.

 PRINCIPALES CREENCIAS.

Hay algunas creencias que se consideran esenciales para el Islam. Puedes encontrarlas agrupadas en un grupo de cinco o bien de seis, dependiendo de si las creencias sobre los profetas y sus libros se consideran sólo como una o como dos:

Dios.

Alah es un único Dios, que no puede ser dividido ni multiplicado. Así, el Islam rechaza todas las formas de politeísmo al igual que la idea cristiana de la Trinidad.

Ángeles y espíritus.

También existen seres espirituales inferiores, que fueron creados para servir a los seres humanos y a Alah. El ángel Gabriel destaca porque fue él quien presentó a Mahoma su primera revelación. Después hay cierto número de espíritus malignos, llamados jinn, dispuestos a hacer daño al creyente incauto. El Qur’an nos dice que, después de que Alah creara a Adán, él ordenó a todos los espíritus que se sometieran al ser humano. Todos aceptaron excepto un espíritu llamado Iblis, que asumió el papel de diablo, para hacer mal a los seres humanos.

Profetas.

De cuando en cuando, Dios ha designado a algunas personas como profetas, con el fin de declarar sus normas y recordarle al mundo la amenaza del juicio. Todos los anteriores profetas dijeron el mismo mensaje, pero Mahoma destaca porque él es «el sello, o el cierre de los profetas». Él es el último profeta y, a diferencia de todos sus predecesores, su mensaje se ha conservado sin alterarse ni corromperse. La lista de profetas anteriores incluye personas de la Biblia, como Adán, Noé, Abraham y Jesús, al igual que otros, que sólo se conocen en la tradición árabe.

Libros.

Algunos profetas (Moisés, David, Jesús y Mahoma) reunieron su mensaje en libros. Como dijimos antes, el Islam enseña que el Qur’an es el único realmente fiable. No obstante, dado que los judíos y los cristianos también tienen sus libros (aunque defectuosos), y ya que ellos también afirman ser monoteístas, cuentan con una posición de cierto privilegio a ojos de Mahoma, que los llama «el pueblo del libro».

Juicio.

El Islam enseña que habrá un juicio final en el que todas las personas recibirán la recompensa por sus hechos, ya sea el cielo o el infierno. En el último día, toda la humanidad se presentará ante Dios, y todas las personas recibirán un libro que contiene un registro de todos los actos que han llevado a cabo durante su vida. Si el ángel te pone tu libro en la mano izquierda, sabrás que lo que te espera es el infierno, pero si coloca el libro de tus hechos en tu mano derecha, significa que vas a pasar la eternidad en el cielo. El resultado del juicio se determina sobre la base de si te has sometido a Alah en tu vida. Puede considerarse que te has sometido a Alah incluso aunque jamás oyeras acerca del Islam, pero sí que has vivido conforme a sus preceptos; por el contrario, el simple hecho de afirmar que eres musulmán no garantiza la salvación. En realidad, el juicio más severo de Alah será para los hipócritas y los musulmanes no practicantes.

Decretos.

Como Alah es supremo, nada ocurre en el universo a menos que él lo decrete.

 SUBGRUPOS.

Los musulmanes se dividen en dos grupos principales: Sunníes y Chiítas. La distinción entre ellos es ante todo histórica, pues se remonta a la cuestión de quién sería el sucesor de Mahoma. Pero también existen unas cuantas diferencias en lo que creen y practican. Los Sunníes constituían el partido mayoritario y seguían a Abú Bakr*, uno de los suegros de Mahoma. De acuerdo con los Sunníes, los dones espirituales de Mahoma murieron con él, y el Qur’an es la autoridad última en todos los asuntos. Por otro lado, los Chiítas se identificaron con el yerno de Mahoma, Alí, a quien consideraban poseedor de un don especial recibido directamente del profeta. Los Sunníes y los Chiítas mantuvieron sus propias líneas de sucesión, y los Chiítas creían que sus líderes, los imanes, tenían, si no una autoridad equiparable a la del Qur’an, al menos sí la autoridad definitiva en cuanto a la manera de interpretarlo. Aquí están algunos puntos de comparación entre los

Sunníes y los Chiítas:

Sunníes

Chiítas

Ninguna autoridad espiritual central.

Una jerarquía: un imán, aproximadamente una docena de ayatolás y muchos mullahas

En conjunto, un grupo bastante uniforme.

Sucesivas divisiones importantes.

La Meca es su único lugar de peregrinación.

Otros lugares santos significativos adicionales, como la tumba de Alí y Hussein

Expectación vaga de un líder futuro, el Mahdi.

La creencia de que un imán importante se fue a ocultar en algún lugar hace cientos de años y que continúa viviendo allí hasta que regrese como Mahdi.

La abrumadora mayoría de musulmanes que hay en el mundo hoy son Sunníes. Existen grupos significativos de Chiítas en Yemen, el Líbano e Irán. Además, Irak no sólo tiene mayoría Chiíta sino que también se encuentran en su territorio la mayoría de los lugares santos Chiítas. No obstante, Irak ha tenido casi siempre un Gobierno Sunní, desde el sultán turco, pasando por el rey Hashemita, hasta el partido Baath de Saddam Hussein (Sadam Husein).

 PRÁCTICAS CÚLTICAS.

El islam estipula cinco actos de adoración. Muchas veces se los denomina los «cinco pilares» del islam:

Confesión o credo.

Los musulmanes deben recitar la confesión «No hay otro Dios sino Alah, y Mahoma es el mensajero de Alah».

Oración.

Los musulmanes tienen que orar cinco veces al día: temprano por la mañana, al principio y al final de la tarde, a la puesta del sol y una hora después de la puesta del sol. Después de la llamada oficial a la oración, el devoto debe lavar sus manos, pies, ojos, orejas y boca tres veces a modo de ritual purificador. Todas las personas que oran se ponen una al lado de la otra en fila y recitan en silencio los mismos pasajes del Qur’an mientras van pasando por un conjunto definido de posturas físicas: de pie, inclinado, postrado, de rodillas, postrado y de pie. Esta secuencia se repite de dos a cuatro veces, dependiendo del momento del día. Los hombres y las mujeres oran por separado.

Ayuno.

Durante el mes del Ramadán, los musulmanes se abstienen de comer y beber desde la salida hasta la puesta del sol. El propósito de este mes es dedicarse a la meditación y la reflexión, y finaliza con una alegre celebración.

Limosnas.

Los musulmanes tienen la obligación de proveer para los pobres y necesitados, y una de las formas en las que deben llevarlo a cabo es a través de una contribución anual llamada zakat. El zakat viene a ser aproximadamente el 2,5% neto de lo que uno gana anualmente, pero existen muchas maneras en las que una persona puede cumplir con esta obligación.

Peregrinaje.

Siempre que sea posible, todo musulmán debería visitar la Meca por lo menos una vez en su vida. Mientras esté allí, el musulmán participará en una serie de prácticas obligatorias, entre las que se incluyen caminar alrededor de la Kaaba (o Ka’ba, una enorme estructura cúbica) siete veces y pasar una tarde de pie orando fuera de la Meca, al pie del Monte Arafat.

 EDIFICIOS RELIGIOSOS.

Las casas donde rinden culto los musulmanes se llaman mezquitas. Tradicionalmente, las mezquitas tienen torres o alminares con balcones desde los que el muecín realiza la llamada a la oración, aunque en la actualidad esto suele hacerse con un altavoz. En el interior, la mezquita suele consistir en una sala vacía con una alfombra en el suelo. El único rasgo distintivo es un nicho en el frente de la habitación que indica la dirección de la Meca, y que todo el mundo mira mientras ora. A veces puede haber también un púlpito para el sermón, que se da el viernes por la tarde, y algunos muebles expositores con copias del Qur’an. Una sala de oración puede tener una división intermedia, o bien un balcón cerrado en el que las mujeres pueden orar fuera de la vista de los hombres.

PRÁCTICAS DOMÉSTICAS.

Como no suele resultar práctico para todo el mundo ir a la mezquita para orar en cada uno de los tiempos designados, casi todo el mundo dice buena parte de sus oraciones diarias en casa. Esto es particularmente cierto en el caso de las mujeres. De acuerdo con el Qur’an, un hombre puede tener hasta cinco mujeres, en tanto en cuanto trate a cada una de ellas igual que a las demás.

 VESTIMENTA.

Se espera que tanto los hombres como las mujeres respeten las directrices en cuanto al vestido en público, aunque el velo que cubre toda la cara, y que forma parte de algunas culturas islámicas, no es realmente una exigencia del Qur’an para las mujeres. Los hombres deben llevar los brazos cubiertos por encima de los codos y las piernas por encima de las rodillas, mientras que las mujeres deben cubrir por completo su cuerpo, excepto la cara.

 DIETA.

Los musulmanes observan los requisitos relacionados con los alimentos, que se llaman halal, y que son similares a las leyes kosher de los judíos. Por lo que se conoce mejor la dieta musulmana es por la prohibición de comer cerdo y cualquier sustancia que haya entrado en contacto con el cerdo.

 CALENDARIO.

El calendario islámico consiste en doce meses, cuya extensión depende del avistamiento de cada luna nueva, que ocurre aproximadamente cada veintinueve días y medio. Los musulmanes no añaden días para mantener su calendario al mismo ritmo que el año solar y, por lo tanto, el calendario musulmán es unos once días más corto que el occidental. Esto supone que todas las fiestas mayores se producirán antes de lo que sería normal según el calendario occidental. El calendario musulmán comienza con la huída de Mahoma de la Meca en dirección a Medina (llamada hijra, Lat. Hégira) en el año 622 d. C., y ese año se ha designado año 1 A. H. (Anno Hegirae). El año 2000 d. C. prácticamente coincidió con el año 1421 A. H., y el Ramadán comenzó en diciembre. El Ramadán del 1426 A. H. comenzó en octubre de 2005 d. C.

Las dos festividades principales del islam ocurren en simultaneidad con otras de las prácticas religiosas ya mencionadas. El Ramadán, mes del ayuno, finaliza con Eid-al-Fitr, un día de regocijo y comidas especiales. También, durante el mes del peregrinaje (al-Hajj), hay un día cuando los peregrinos en las afueras de la Meca sacrifican animales en gratitud a Alah, conmemorando a Abraham y a su hijo Ismael. Este día, Eid-al-Adha, es también un día de guardar para los musulmanes de todo el mundo. Se juntan para comer, expresar su gratitud a Dios y dar limosnas a los pobres.

En el escenario mundial actual, existe muchísima hostilidad entre el islam y el mundo occidental. Pero recuerda que los musulmanes, con los que es más probable que te encuentres, les interesa llevar ante todo una vida pacífica y próspera, y les horrorizan los actos de violencia tanto como a ti.

 

 

 

 

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Es espantoso ver cuán descuidadas son muchas personas respecto al peligro de entrar en tentación. La mayoría de las personas se conforman con no pecar en forma abierta. Parece que mantenerse fuera del alcance de la tentación no les es muy importante

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El Pecado de Endurecimiento

El Pecado de Endurecimiento

El pecado de endurecimiento es similar en algunos aspectos al pecado imperdonable. El pecado de endurecimiento consiste en la oposición persistente y terca de la Palabra de Dios y al testimonio de la conciencia. Una diferencia fundamental entre el pecado imperdonable y el pecado de endurecimiento es que el primero es endurecimiento contra el evangelio mientras el segundo puede ser endurecimiento contra la ley o el evangelio.

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Autodespojo

El Autodespojo De Cristo

La cuestión del autodespojo de Cristo o la kenosis (del verbo que se halla en Filipenses 2:7) se ha discutido a través de la historia de la iglesia. El Sínodo de Antioquía en 341 afirmó que Cristo se despojó a Sí mismo del “ser igual a Dios”, mientras que defendió claramente la deidad total de Cristo. Durante la Reforma la discusión se centró en la posibilidad de que Cristo se despojara a Sí mismo de los atributos de la omnipotencia, omnisciencia, y la omnipresencia sin que Su deidad esencial fuese afectada.

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Jesús

Las Tentaciones de Jesús

Las tentaciones de Jesús eran tan reales para Él cómo los son las nuestras para nosotros y exactamente tan agonizantes. Algunos dicen que, puesto que Cristo era el Hijo de Dios, Él sabía que no podía fracasar, que no podía rendirse.

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Infiernos

¿Descendió Cristo A los Infiernos?

En el erróneamente llamado Credo de los Apóstoles (que en realidad proviene de mediados del siglo II, y no de los apóstoles), encontramos la afirmación que Cristo “descendió a los infiernos”. Esta declaración teológica se basa en Efesios 4:9: “Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?” (véase Hch. 2:27). Tertuliano, Ireneo y Jerónimo interpretaron las últimas palabras de este versículo como “hades”. Algunos comentaristas modernos han adoptado esta interpretación. Otros tradujeron “infierno”.

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